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sábado, 5 de septiembre de 2015

BUENAS NOCHES MI AMOR - NOCHE VI



Buenas noches mi amor - dijo ella, escribiendo la primera línea de la que sería una extensa carta.
Sentada a su escritorio, contemplaba la luz de la luna filtrarse por los ventanales, iluminando la superficie de madera de sus escritorio.
Deslizaba la pluma estilográfica, rasgando el papel, palabra a palabra, línea a línea, en la que confiaba, a ese emisario, de tinta y papel, que llevara, dentro uno o dos días, sus sentimientos, a su enamorado.
Cuando la terminó, la dobló cuidadosamente, la introdujo en un sobre. Perfumó un pañuelo de papel doblado con su colonia, y lo introdujo en el sobre, con cuidado de la humedad del perfume no emborronara la tinta.
Humedeció el pegamento del borde con su saliva, sellando el sobre, que remató, repasando con carmin sus labios, para estampar, a modo de firma, sus labios en el cierre del sobre.
Al terminar, se acostó, dejando a su  lado en el lecho, un hueco, para que su enamorado, aunque fuera en sus sueños, se acomodara a su lado.

lunes, 24 de agosto de 2015

BUENAS NOCHES MI AMOR - NOCHE III

- Buenas noches mi amor - le dice ella, los dos sentados, en la playa.
Contemplando el ocaso, se dan un beso, sonríen. Ella apoya su cabeza en el hombro de él.
Su barco había naufragado hacía cerca de una semana. Los que parecía iba a ser un apacible crucero por el Caribe había terminado en tragedia. Nada sabían que había sido de los demás pasajeros.
La corriente, los había arrastrado a la deriva durante la noche, amaneciendo con los primeros rayos en esa isla.
La habían explorado, sin encontrar señales de vida humana. Afortunadamente, la isla era rica en árboles frutales y abundaba el pescado y el marisco a pocos metros de las playa, y en los acantilados rocosos.
Tenían una hamaca, de fibras trenzadas, los dos abrazados en ella, colgada entre dos árboles, viendo como el mar, moría en el horizonte.
Por primera vez estaban juntos, sin el teléfono, sin el ordenador, sin nadie interrumpiendo sus besos. Y la realidad, es que sentían, que podían quedarse para siempre, en esa solitaria isla, viviendo su amor.
Éstos pensamientos ocupaban su mente, mientras se quedaban dormidos en su hamaca de fibras.