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sábado, 5 de septiembre de 2015

BUENOS DIAS PRINCESA - AMANECER VI



- Buenos días princesa - dijo él, sentado frente al caballete, con un pincel y la paleta con pequeñas cantidades de diferentes colores, sonriendo desde su taburete.
En el lecho, enredada entre las sábanas, el cuerpo desnudo de su musa, despertando al nuevo día.
En su lienzo, el esbozo de un primer retrato de ella, en ese mismo instante, inmortalizado en el tiempo. Apenas un esbozo a carboncillo, con las primeras pinceladas de color.
Quería hacer inmortal su belleza, quería, que cuando la distancia, volviera a separarlos, tuviera ocasión, de contemplar, la figura de su amada.
Aunque impotente, el blanco lienzo, no podría inmortalizar su olor, no podría inmortalizar, el gran amor que por ella sentía, y que ni siquiera su maestría con los pinceles alcanzaría jamás a poder expresar.
Sabía, que una vez separados, se aferraría a ese recuerdo, que acariciaría el cuerpo desnudo del lienzo recordando el tacto de su piel, que sus labios añorarían sus besos, que su piel, extrañaría sus caricias hasta lo impensable.




BUENAS NOCHES MI AMOR - NOCHE VI



Buenas noches mi amor - dijo ella, escribiendo la primera línea de la que sería una extensa carta.
Sentada a su escritorio, contemplaba la luz de la luna filtrarse por los ventanales, iluminando la superficie de madera de sus escritorio.
Deslizaba la pluma estilográfica, rasgando el papel, palabra a palabra, línea a línea, en la que confiaba, a ese emisario, de tinta y papel, que llevara, dentro uno o dos días, sus sentimientos, a su enamorado.
Cuando la terminó, la dobló cuidadosamente, la introdujo en un sobre. Perfumó un pañuelo de papel doblado con su colonia, y lo introdujo en el sobre, con cuidado de la humedad del perfume no emborronara la tinta.
Humedeció el pegamento del borde con su saliva, sellando el sobre, que remató, repasando con carmin sus labios, para estampar, a modo de firma, sus labios en el cierre del sobre.
Al terminar, se acostó, dejando a su  lado en el lecho, un hueco, para que su enamorado, aunque fuera en sus sueños, se acomodara a su lado.